Con amigos como los mios....

Otra vez las calles desiertas, la zona trece parece extraña un jueves sin bullicio de bocinas y personas que en cada semáforo no sabes ni que te pedirán, ofrecerán o quitaran; no sé porque se me hace un nudo en el estomago al ver tanta quietud. Mientras más te acercas al centro histórico, empieza a haber más seres vivos. Lo lindo del trafico es solo interrumpido por las bancas, canastos y lo que fuere, que impida el paso, ya que se realizan alfombras para el Colocho de la Candelaria.

Son las 9:45 AM, los chicos me esperan ya que debo ayudar con la trama. En uno de esos laberintos en que te metes para librar las alfombras, me topo con uno que otro cucurucho, cosa que me recuerda que hoy es día de reflexión; el día que mi viejita me hacia tamalitos blancos y curtido, pues el pescado era algo estratosférico para nuestros bolsillos. No sé, iba motivado y llegue como melancólico.

En la entrada del antro, perdón, de la casa de un amigo muy desprendido, se nota que no existen solo microclimas en el interior de la república (si ya se que no hay exterior, sucede que al venir del extranjero la capital es el lobby, por lo que no entiendo porque hay personas corrigiendo esto, bueno quizá aspiren a la perfección; si, son aquellos clásicos dueños de la verdad). El equipo esta al tope, a nuestro anfitrión le encanta presumir de haber creado una que otra mezcla de la Music Power. Después de saludar y cerciórame de que todos están vivos (por la solidaria seguridad de Colom), me doy cuenta que no esta la susodicha cita, claro, mejor me hago el baboso y ni pregunto.

Después de haber destilado la carne al carbón y uno que otro desaguisado con la ensalada, nos depusimos a tragar y destapar aquella botella de un caballero enfundado en rojo (ha…aquella tu reflexión). Cuando soltábamos el primer brindis, que suena el móvil del anfitrión: - Si…si, mando a abrirte el garaje.- bueno compadre, llegó tu otra carne! Eso basto para saber que la cosa iba en serio.

Me presentaron una chica que no pasaba los 35 años (bueno, eso calculo, pero con eso de que los 40 son ahora los 30, a saber), la sonrisa forzada tras aquel maquillaje austero, no me pintaba tan mal; presento a su niña que simpática agrado a la mancha. Lo gacho fue que cedieron el lugar junto a mi, cosa que hacia evidente y bochornoso aquel momento.

No sabia que decir, opte por encender la plática, que tornaba sobre quien estaba atrás de los crímenes en la capirucha, que si Otto, que si los Zetas, la mamá de Tarzan... hasta que una de las féminas dijo: - bueno vienen a disfrutar o hablar muladas.- Nos ubicó, pero jodió mi coartada. ¿Mi plan “B”?: apresurar al caballero rojo.

Después de un buen sorbo hasta el fondo, me recosté y vi a mi risueña vecina. Los muy infelices casaqueban pero no con alguno de los dos. – ¿Has sentido los temblores?- dije, mas por cortesía que por interés. ¡Sácatelas! Me dio una terapia que pensé en decirle que si quería ser mi sicólogo. No se que fue exactamente, pero a las 5 PM hablábamos como amigos de toda la viuda. Mis descerebrados cuates saltaban y hacían muecas tras de ella (aquello de que la hiciste), cada que podían, pero a esas alturas ya no nos importaba mucho.

A las 20:30, empezaron a marcharse todos, yo también dije que era suficiente me había divertido, pero era hora de de ir a ver si el buen Blas, había cuidado bien mi chante. Me despedí y le pedí el número de su cuernofono a la chica; ¿Por qué se van, nuestros hijos grandes andan en Livingston? Dijo mi cuate, mientras la mujer lo respaldaba: - hay cuartos, pueden quedarse.- mi hijo secundó la moción: - Tienen Wii y quiero seguir, mañana nos vamos.- lo extraño era que no le preguntaban a mi hasta ahora acompañante, era como si esperaran mi decisión para preguntarle; dije que si y como que a ella no le tomo mucho decidir.

A las 22:05 decidimos ir por pollo, claro manejaba la anfitriona que no bebe por cosas de la presión, dice ella, de la vejez digo yo. Fue sorprendente ver la Calle Martí congestionada, era por la procesión. En lo que fueron a traer nuestro antojo, nosotros en el asiento de atrás iniciamos con aquel ritual adolecente que ya había olvidado. Unas horas después había una habitación que no era utilizada, y para que describir lo que hicimos en la alfombra (Salud Arjona).

Ya era viernes, mi reloj apuntaba las 6 AM, me acerque a ella, hacia tiempo no olía una fragancia a rosas, ni percibía la tersa piel de una dama sin ropas. Era mágico, extraño: bello. Hasta su respiración me gustaba, le abrace, estaba volteada; hundí mi cara en su cuidado cabello castaño y cerré los ojos, no podía creerlo. Se despertó una hora después, se dio la vuelta y se abrió los ojos frente a mí: - ¿Cómo te sientes?- preguntó. – Bien, - respondí he iniciaba una charla que esperaba fuera agradable, cuando me interrumpió. –Debo irme.- -¿Pero es feriado? (asueto mula) – si pero el papá de mi hija nos llevará a Xetulul y debo regresar temprano. Más desconcertado que un cucurucho en la Megafrater, le pregunté: ¿Pensé que eras divorciada? –No, me iba a divorciar pero él quiere que lo intentemos y yo creo que le daré otra oportunidad, sabes, todo por mi hija, ella esta creciendo y solo podría confiar en su papá.

Me quede asurrumbado, ¿Qué había pasado? ¿Era un plan de desestabilización? Nel, al final parece una broma macabra, hilvanada hasta el último detalle; quien quita y ni hija tenía. Me despedí de mis “amigos” quienes no disimulaban su estúpida sonrisa. El regreso fue deprimente: solo de nuevo; interrumpido nada más por un yacente que circulaba por la 1ª avenida. Vamos a ver dijo mi chico, al bajarse del carro, no, respondí; creo que si la historia era cierta, me había echado varios pecados mortales, pensé. Esa noche el papel donde había anotado su teléfono me sirvió para encender un cigarrillo, en la penumbra de una habitación vacía.

Concluyo igual, no sé si agradecerles o mentarles la madre a los cuates.

Comentarios

  1. haaaaaaay ya yay carnal!!! mano en serio que leerlo es la viva sinfonia agridulce, hay algunos que nace(mos)n para quedarse solos. Pero mejor suerte para la proxima. Su caso no me es extraño.

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  2. Hay Criticón, la verdad es que no entendi muy bien,quizás porque aún no he vivido tanto como Ud.ja,ja ;)
    Pero yo creo que hay que actuar más con la cabecita que con la beef, y no responsabilizar a otros de nuestras acciones.
    Saluditos Cordiales,
    Karla

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  3. Sam:
    Será que nacimos para la soledad? Bueno, como nos dice nuestro ilustre visitante Facundo Cabral: “me acostumbro a la soledad, que es mi mujer”. Saludos.

    Karla:
    Gracias! Por lo de viejo, yo también la quiero. Bromas…Ya en serio, creo que la lectura no sería de echar la culpa a mis cuates, creo que me molesta mi destino, extraño y hasta ridículo. Y al final, creo que como ser humano doy pasos en falso, puesto que creo que nunca acabaremos de aprender. Mi afecto.

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    Una ultima cosa para mis detractores, hay una diferencia entre lo mal escrito de mis entradas y las de otros que escriben historias en la red: Lo que yo escribo, verdaderamente sucede.

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