Los años maravillosos

Hurgando en mi álbum de fotos familiares, me tope con esta fotografía que le muestro. Atrás se ven mis abuelos paternos, un primo (saboreando lo que más les gustaba: las sandías), al frente mi madre (los tres QEPD) yo en las piernas de ella y finalmente una de mis hermanas. La foto es de finales de los 70´s y se hizo en un río ceca de la basílica de Esquípulas. Mi hermana luce un sombrero que era común en los remeritas, adornando por brichos y tecomates; hoy casi han desaparecido, he incluso un vecinito me dijo que le daba vergüenza que le vieran con él después de regresar de Esquípulas.

En estos días en que se honra al papá en la tierra del quetzal, me di cuenta que yo no tengo muchas fotos de él. Pero revisando detenidamente las fotos familiares observé que tengo una colección de fotos de sus dedos. Si, siempre ha estado ahí, es el típico tipo tosco, reservado y con aires de enigmático.

Me molestaba cuando alguien decía, a manera de reclamo, que su padre no le había dicho de pequeño que le quería o no le había abrazado. He llegado a comprender que hay personas, la gran mayoría, que necesita de eso. Pero yo no creo haberlo necesitado, ese viejo ha trabajado, desde que tengo memoria, desde las 3 de la mañana; nunca me dijo que me amaba, pero siempre ha estado ahí cuando más le he necesitado. A veces se dan códigos entre nuestros seres queridos, y si uno es pensante debe saber que hay diferentes maneras de expresar amor, puesto que por ello somos seres únicos. Muchas veces la impetuosidad de la juventud hace que uno eche en cara los errores de los viejos, cosa ingrata ya que jamás uno sabrá los errores que cometerá en su vida.

La foto es el recuerdo de mis años maravillosos, tenía una familia completa, 5 años después esa linda familia se había terminado; yo me fui con papá, mi hermana con mamá y mis abuelos fallecieron. Nunca he vuelto a tener una familia completa. Pero esta foto me recuerda que un día fui completamente feliz, como un niño merece serlo. ¡Ha me estoy poniendo sentimental!

Estas líneas las dedico a esos padres impávidos, a esos que no pudieron ser expresivos, pero que con su actuar rebosaron amor y es un llamado a la reflexión de muchos, que como en navidad, se creen que hay un estándar en el cariño.

Les dejo con un capitulo de una serie emblemática de la niñez; podrán ver un estereotipo de una joven que desafía a un padre; creo que una cosa es estar en desacuerdo y otra ofender al irrespetar a nuestro padre. Creo que muchos podemos identificarnos con lo que sucede, y es que la oficina de papá puede ser de un sinfín de formas, la del mío era una mesa de madera y su bolígrafo un martillo.





Comentarios

  1. Me identifico con lo que expresas, mi padre tambien fue un hombre que como todo obrero irradiaba machismo, por eso era raro en el que nos hablara cariñosamente como lo hace mi madre, pero como mencionas sus hijos sabiamos el amor que nos tenia. Ya cuando lo pase en estatura para mi era inapropiado darle un beso para saludarlo o para despedirme como lo hacia de pequeño, ambos solo nos levantabamos las cejas o nos dabamos una palmada en la espalda con el respectivo "que te vaya bien, hay nos miramos".
    Recordar a mi papá es recordar buenos ejemplos, palabras de guía y de soporte, no se me olvida que en una de mis aventuras por emprender los negocios resulte estafado y no fue un banco ni una financiera la que me apoyo para salir del aprieto... con esfuerzos y la ayuda de Dios fue mi padre quien salio al paso.
    Nunca lo olvido y siempre lo extraño pues aunque no hablabamos mucho porque siempre teniamos un punto de vista distinto ahi estaba para mi y nunca negare que contaba con su opinion cuando necesitaba una.
    Sus caricias al final de nuestros dias fueron pocas, si mucho posar su mano al costado de mi cabeza con su pulgar por mi oreja y sus dedos restantes por la nuca pero me llena el corazon y no me quede con las ganas pues la ultima vez que lo abrace fuerte y le di un beso fue la tarde gris de un 15 de junio cuando nos despedimos mutuamente en un cuarto del seguro social donde una hora mas tarde fallecio. Mientras la gente llego al cementerio a adornar la tumba de los padres ya desaparecidos el 17, yo llegue a sepultar al mio.

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  2. Sam:
    Es satisfactorio saber que han habido más tatas con las caracteristicas que los 2 describimos. Me impacta la fecha de lo que le tocó vivir, pero sé que por eso precisamente ellos fueron así, para enseñarnos fortaleza en las sorpresas de la vida. Si usted capeo el temporal, sé que su padre, este donde este, estará orgulloso de su trabajo. Saludos.

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