El terremoto de mi Guatemala

Ese día mí madre había dejado preparado el viaje, fijotes volteados, huevos duros, envueltos de ejote, tamalitos blancos y alguna otra comida que ahora no recuerdo, componían el menú que degustaríamos en nuestra romería. Mis padres siempre fueron devotos del Cristo Negro de Esquipulas, y casualmente nuestra salida era aquella trágica mañana del 4 de febrero de1976.

Recuerdo despertando en medo de gritos llamando a mi padre. Fue horrible, la cama parecía poseída (al mejor estilo del exorcista), las luces parpadeaban y finalmente todo quedo en silencio, un silencio espantoso.
- Ya pasó mis hijos, aquí estoy yo.- Era mi madre.
- ¿Que paso, porque lloran?- mi hermana, la del sueño profundo.

Vivíamos en el mercado de la zona 4, el local era de madera y no le sucedió nada; a no ser porque todas las cajas cayeron, podría decir que no pasó nada. Otros vendedores llegaron a sacarnos de entre las cajas. Fuimos a un predio y nos reunimos con los demás locatarios-residentes. Había frío, pero eso no importaba, era grato estar en descampado. Todos trataban de no prestarle mucho coco, decían que solo era un temblor, pero nadie regresaba a dormir. La primera seña de que algo ocurría era que no regresaba la luz eléctrica. Empecé a ver como pasaban las personas iluminadas por ocotes y una que otra antorcha artesanal. Cuando la claridad empezó a iluminar la ciudad, se empezó a ver que faltaban edificios y se hizo evidente que era una tragedia. Nunca imaginamos que lo preparado para el viaje, serían nuestras reservas de alimentos en aquellos días difíciles.

Fue lindo ver la fraternidad de los chapines, siempre había alguien que preguntaba si tenía hambre; nunca he vuelto a ver tanta hermandad en este país. Y que decir de los extranjeros, aun recuerdo hacer cola para que los mexicanos me dieran un plato de comida caliente, ya que dadivosamente habían instalado varios carritos que alimentaron a los necesitados chapines de aquel entonces.

Recuerdo que fuimos a buscar a mis abuelos a Mixco. Al subir la cuesta hacia el parque central del lugar, había que pasar sobre ataúdes rotos, ya que la pared con nichos del cementerio había caído en la calle. Mixco era un gran promontorio de adobes que un día fueron pintorescas casitas de barro. Pero ahí estaban los mixqueños de todas las edades, sucios de polvo pero hombro con hombro escarbando para ver si aun había halitos de vida debajo de aquel barro seco. Era estremecedor ver en cada calle a las mujeres llorando, algunas dando gritos por el ser que ya no verían; mientras en televisión las imágenes de camiones volteando la palangana repleta de cadáveres sobre una fosa, son imborrables. En medio de esto otras mixqueñas regalaban Atol Shuco (no es que estuviera pasado, así se llama) y las mas jóves les echaban la mano a los varones, no importando aquel polvo que llegaba a las vías aéreas y ahogaba; quizá exagere, pero creo que nadie se quedo sin hacer nada.

Hoy los más jóvenes me dicen que lo ocurrido en Haití (7.3 magnitud Richter) supera lo ocurrido aquí (7.6 M.R.). Si lo supera, en aquellos días no había televisión satelital, la Internet sería como ciencia ficción y tener teléfono era cosa de ricos he influyentes. La cantidad de decesos en el país caribeño se debe a la densidad de la población, aquí solo hubo un pingüe calculo, no por desden, sino por falta de medios. Las consecuencias de lo acaecido en Haití son diferentes, aquel estado fallido no se puede comparar con el poder militar que regentaba Guatemala.

Pero se salió adelante. A pesar de las entupidas ideologías, los enfermos de poder y los ladrones de cuello blanco. Guatemala se ha erigido como un país de luchadores, al que saboteadores han intentado destruir usando la diversidad cultural como arma de segregación, mientras que vividores profesionales se encargan de azuzar el pasado con fines de lucro personal. Pero habemos muchos que rescatamos lo positivo, agradecemos haberla librado, no nos avergüenza trabajar y hoy de una u otra manera, nos *solidarizamos con el sufrido pueblo haitiano.


*hasta cosa da ahora usar la dichosa palabra.
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Radio
Minutos después del sismo del lunes, Radio Sonora en su ya tradicional exageración, reporto que a la misma hora había temblado en varios lugares del mundo. Agustín Guzmán y Luís Pellecer comentaron lo que les impresionaba la nota que uno de sus reporteros había elaborado después de consultar una Web norteamericana sobre el tema. Pasado un tiempo les cayó el veinte sobre que en todo el mundo tiembla todos los días; limitándose a decir que ellos pasaban las notas que les llegaban. ¿En donde esta el productor? ¿Son novatos? Fue irresponsable lo que hicieron y aunque tampoco es para rasgarse las vestiduras le metieron buen susto a una de mis vecinas.

Comentarios

  1. Criticón: Pues claro que es mi foto, las chapinas somos guapas ajaja,solo que para serle sincera no se de que foto me habla jajajaja
    Sabe que yo estuve en el terremoto, pero quizás por estar aún muy bebe, no lo recuerdo de forma traumática,
    Saludos Criti y ahora soy yo la que espera su correo jajaja,
    Karla

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  2. ah ya se de que foto habla, de la de FB vrdd,jajaja, esque me quede pensando, que foto miraría :D
    Saludos
    Karla

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  3. Karla
    Bueno, modestia aparte, éramos unos bebes. Si fue la de FB. Tengo mucha bronca con el equipo, pero al actualizarme usted será la primera, palabra de boy scout. Ud. Me recuerda a una chica de bellos ojos, a quien después de cierto tiempo de conocerla, me anime a decirle lo lindo que me parecían sus ojos, respondiéndome: ¡Faltaba solo tú que me lo dijera!

    Saludos.

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