Suicidio

En la zona 13 una adolescente de 15 años salía con su novio a quien la familia de ella no apreciaba; una tarde la madre de la chica le prohibió salir con el susodicho, y mientras ella salió a la tienda, la señorita tomó un lazo y se colgó en su cuarto. En Boca del Monte, un señor de aproximadamente 40 años sostenía un romance con una mujer casada y al está no dejar a su esposo, el amante se suicidó tomando veneno. Muchos critican el suicidio como algo de cobardes. Cuando un cliente de los bancos gemelos se suicidó por la pérdida de su capital, su acto fue motivo de críticas por los líderes de diversos cultos religiosos, llegando a decir algunos que se debió a que su Dios era el dinero. Que suave para un “iluminado” ver la paja en otro ojo.

El coruñés Ramón San Pedro se suicidó después de más de medio siglo postrado en cama a causa de una tetraplejia. Su libro “Cartas Desde El Infierno”, reflejan su particular sufrimiento y quizá describen lapidariamente su vida. Cuando a él le preguntó una amiga que quien sería capaz de ayudarlo en el suicidio, respondió: -La persona que realmente me ame me ayudará.- ¿Por qué? Por que solo ella le entendería. La película biográfica Mar Adentro, fue calificada por algunos como apología del suicidio, para mi es la mayor muestra de un hombre que tuvo el valor para buscar su derecho a hacer con su vida lo que quisiera, y si creía que muriendo se liberaba: ¿Quién era uno para obligarle a vivir?

Creo que muchos toman muy a la ligera el tema, sojuzgan la vida del suicida y se atreven a decir que en su lugar ellos no lo hubieran hecho. Siempre he señalado que todos somos diferentes, no todos reaccionamos igual ante un mismo estimulo. El sufrimiento muchas veces puede ser insoportable, la depresión va ganando terreno (ya sea por cosas materiales o sentimentales), poco a poco todo empieza a verse negativamente, y una mañana se puede uno despertar pensando que si no existiera a nadie le haría falta. No es necesario estar loco o ser bipolar para llegar a semejantes conclusiones, es que la vida a veces se ensaña con algunos.

En este caso, que sabio aquel dicho: que no es igual ver venir a la fea, sino bailar con ella. Incluso hay personas que han superado momentos iguales que los sufridos por los suicidas, por lo que arrogantemente creen ser dueños de la verdad y despotrican en contra de quienes han tomado la fatal determinación. Tampoco se trata de que si vez a alguien en el precipicio lo empujes, nel, más bien se debe estar atento a señales depresivas en las personas, muchas veces un suicida no encontró quien le escuchara. Lo comentado hoy se refiere más bien a pensar lo que decimos cuando sabemos de un suicidio, porque de mula o estúpido, alguna gente no los baja.

Un suicidio, llámese en algunos casos eutanasia, tiene sus particularidades, no puede verse generalmente como el acto desquiciado de alguien (aunque en algunos casos pueda darse), más bien debiera de verse como el acto final ante un inmenso sufrimiento, que quizá sirva para ver con más aprecio lo que la vida nos ha dado.
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Guiammattei pregunta: ¿Los buenos somos más? Colom responde: ¡mulas!

Cuentos desde la cripta: ¿A donde andará doña Sandra Torres? Nadie lo sabe, fue horrible….

Radio Sonora le consigue Q20 mil a los 4 sobrevivientes de los quintillizos (aquel tu marketing). Los izquierdistas pensaron en socializar el mantenimiento de las criaturas, por lo que el presidente pensó en otro impuesto; mientras los derechistas dijeron que la señora era un claro ejemplo del estado benefactor, pues debió preveer el alumbramiento con un ultra sonido en 3 dimensiones, por lo que ayudarían solo si los chicos fueran dados como garantía en un contrato de usufructo.

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