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Una emoción para siempre

Como pasa el tiempo. Ayer fue celebrada una mis por haberse cumplido en julio un año de la partida de mi bebé. Cuando se cumplió la fecha la pasé muy mal, pero no quise decírselo a nadie, pues a veces creo que tengo aburrida a la mara hablando de mi ángel. Pero ayer la madre de mi querubín le hizo una misa.

Resulta que cuando mi chico partió yo enfermé gravemente de asma, talvez no enfermé pues desde niño no sufría esos ataques, quizá era un suicidio. El caso es que al estar solo, mis amigos de la iglesia se turnaron para cuidarme y mi ex pareja quiso ayudar también (saber que cara tenía yo). Ella vivía sola con una beba de año y meses, y varias noches veló mi sueño y me nebulizó; el que pasáramos noches juntos hizo que nuestra costumbre aflorara mientras yo me recuperaba; hasta hoy no sé si ella sea la culpable de que aun siga vivo.

Creo que fue el momento en que más solo me he sentido en la vida. En los ojos de la bebita de ella busqué la mirada de mi niño, y quizá la encontré. Una vez recuperado, empezamos a frecuentarnos, ella empezó a llegar a la iglesia a donde asisto y conoció a mi nuevo círculo social. Llegó a quedarse en la casa los fines de semana, yo le preguntaba sí habría problema con el padre de su hija, ella negaba estar con alguien. No nos decíamos nada, pero era evidente lo que hacíamos. Dos meses después de todo aquello me dijo que estaba embarazada y no era mío. En el momento que me lo dijo, saqué lo ultimó que me quedaba en el alma de dignidad, ella me lo dijo entre lagrimas, yo afloré algunas y le dije que habría sido tan hermoso, pero yo no podía estar con alguien a quien ya no conocía. Le dí un beso, y como hace cuatro años atrás, nos dijimos adiós por segunda vez.

Después nos hemos llamado de vez en cuando, bueno, solo cuando la depresión ganaba a uno de los dos por nuestro niño. Pero ayer le vi. Llegué tarde a misa por la lluvia, por lo que no pude saludar a nadie, como quizá quería, pero terminada la misa no habría escapatoria, pues es costumbre que los deudos despidan a los asistentes en la puerta de la iglesia. Fue estrujarte para mi corazón, me posesioné en la salida y le observé acercarse, casi tímida. Iba linda como siempre ó como mis ojos le han visto siempre. Su hija me reconoció y jugó con migo, corrió alrededor de mí mientras yo saludaba a su madre. Ella llevaba una cangurera y de frente estaba aquella criatura de 3 meses. Hice de tripas corazón, le dí un beso a ella y dije lo de costumbre: -Que lindo está tu bebé, te vez bien y la niña se mira bien linda.- Todo esto ante la mirada inquisidora de familiares y amigos.

Aceptar que a uno no lo quieren, es uno de los tragos más difíciles que un ser humano tiene, ya que aceptarlo sin resquemores es prueba de dignidad y madurez; aunque ello no implica que no se sufra. Después, es extraño ver a alguien que fue muy tuyo pero ya no lo es. Se siente como un vacío en tu pecho. Nosotros fuimos 3 años novios y durante 12 formamos un hogar, 15 años no se olvidan así nada más. Al principio yo pensé que era una traidora, hoy sé que bajo aquellas circunstancias cualquiera hubiese hecho lo que ella hizo; y lo que pasó hace un año, fue solo una jugada extraña y cruel del destino.

Al despedirnos le dije que contara con migo si pasará algo, ella hizo lo mismo. No iba acompañada, ni siquiera un amigo o familiar de ella asistió, no quise preguntar por que, no es de mi incumbencia y ahondar en su vida solo causa daño a la mía. Eran las 12 del medio día, llovía y un amigo mío se ofreció a llevarla a casa. Nos abrazamos (con el nene de por medio, y ni me animé a preguntar como se llamaba), nos dimos un beso y la miré desaparecer bajo aquella lluvia pertinaz que caía por el templo de San Francisco, sobre la 13 calle de la zona uno. La alegría con laque nos conocimos en un hermoso verano del 91, contrastaba con ese lluvioso día de nuestra despedida. No sé bien si eran las gotas de agua, pero mi vista se nubló al verle desaparecer y saber que otra hoja de mi vida se ha volteado para no volver jamás.

Cuando llegué a casa y escuche esta rola, seguro estaba que ya no eran gotas de lluvia.

Comentarios

  1. Estimado Criticón, los pensamientos que plasmó en esta entrada tenga por seguro que mueven los cimientos de aquellos que en algún momento de nuestras vidas hemos sufrido un desengaño, y como acertadamente lo expresa en estos casos solamente la dignidad y madurez pueden aplacar de alguna manera ese desplome sentimental que se sufre.

    El camino a seguir nunca es facil apreciado criticón, pero como alguien que por lo que he tenido la oportunidad de leer ha evidenciado estoicismo durante su vida es casi una obligación que prosiga, de algun lugar que no recuerdo en este momento me robé esta frase que creo puede ser aplicada en este momento. "La Felicidad no se encuentra al final del camino, sino a lo largo de él… Cree en tí y asi podras encontrar ese camino".

    Animo.

    Atte. Coyote

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  2. El Coyote:
    Creame que sí he sintido eso de "casi obligación". Es increíble que con todo lo que me ha pasado, aun me guste la vida. Así se los repito a mis cuates: la vida es un privilegio que otros no han tenido. Solo espero tener fuerzas para recorrer ese camino. Gracias por compartir, saludos.

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