Encuentros Cercanos del Tercer Tipo: Obsesión

Aquella noche de comienzos de noviembre me logré safar, le dije que mi dirección era complicada, que mejor después de alguna otra cita iríamos a mi casa. - ¿Pero no tienes inconveniente en que llegue a tu casa?- Dijo. – Claro que no.- respondí cerrando la conversación.

Durante esa semana me hizo algunas llamadas por la noche, conversábamos de cualquier cosa y yo veía como ella intentaba por todos los medios hacer interesante la conversación. A pesar del gran esfuerzo de la chica, había algo que no encajaba, algo no estaba bien, ó simplemente yo era un prejuicioso. Y es que el medioambiente llega a influir tanto que te hace crear estereotipos, en donde indiscriminadamente etiquetamos a las personas.

El sábado siguiente comenzó normal. Después del desayuno me dispuse a pintar; estando frente al lienzo en blanco no se me ocurría por donde empezar. De pronto, la señora que trabaja en casa interrumpió mi nula creatividad: - lo busca una señora, señorita, no sé, llamada Montserrat**. – La obra se me olvidó por completo, bueno del cabo que ni quería. Se trataba de mi nueva extraña amiga. – Bueno, hágala pasar.- Pedí a la señora, tratando de no hacer evidente la sorpresa.

- Hola, y como le hiciste con la dirección. – Dije un tanto desconcertado.

- Sabés, preguntando se llega a Roma.- Respondió con una sonrisa que a cualquiera le hubiese parecido pícara, pero que a mí más que simpática, me pareció siniestra.

Montserrat se comportaba como si tuviéramos un resto de conocernos. A pesar de poderse apreciar un tanto su sobre peso, esta vez la chica vestía sensual; llevaba una blusa a rayas azules y celestes, de cuello varonil; la cual llevaba fuera de una pequeña falda blanca, que con costo llegaba a sus rodillas y que dejaba al descubierto buena parte de sus sugerentes piernas blancas, las cuales brillaban, al parecer, por haber sido recientemente cubiertas de alguna crema para cuerpo; del olor, quizá después me enteraría.

Se paseo hurgando entre lo que cuelga de las paredes de mi casa, así como manoseando en el mueble de la tele como si de una requisa se tratara.

- He pensado mucho en ti, y creo que seremos unos grandes cuates. – Dijo, mientras sacaba un cigarrillo de su bolso de mano.

- Y dime, eres así de aventada con todos a los que conoces? – Pregunté.

- A veces, por eso es que he ido a Neuróticos Anónimos, claro, aparte de un montón de lugares en donde me han metido para que pueda controlarme.

- Y por que te descontrolas tanto, tienes broncas en casa?- Inquirí.

- Con mis papás, nada que ver. Fíjate que es con mis parejas, el ultimó que tuve se suicidó ahorcándose con el cable de la computadora hace dos años.- Dijo en lo que apuraba los toques al tabaco y se sentaba de lado en una silla, cruzando las piernas pues por el momento no quería enseñar más de lo necesario.

La cosa se ponía surrealista, pero aun estaba por venir lo mejor.

- Y a que otras partes has ido, quizá con el siquiatra?- Dije, sonriéndole para quitar lo insensible de la pregunta.

- No he ido al siquiatra, mejor estudié psicología en la USAC, pero fíjate que si he ido a Chubbies Anónimos y Sexólicos Anónimos.

- Y en lo primero que dijiste, de que se trata?- Pregunté, sin aventurarme a preguntar lo segundo, pues con el juego mental de los calificativos era obvio de que se trataba.

- Es de las personas que comen compulsivamente, hay un grupo de compulsivos, pero yo iba a ese en especial. Queres que te cuente del otro?- Dijo, mientras esbozaba nuevamente esa sonrisa que cada vez se me hacía más tenebrosa.

- Por que no?- Le interrogué, como quien no quiere la cosa, aunque intuía el morbo perverso en aquella mueca de sonrisa. No sé, pero por la forma en que estaba sentada y la desfachatez de sus respuestas, me recordaba la escena del interrogatorio en Bajos Instintos.

- Supongo que si vas es porque quieres salir de eso.- Continué la casaca.

- No, pero ¿Sabes de que se trata? – Insistió.

- Pienso que es sobre la obsesión sexual. – Dije.

- Te diré, a Sexólicos Anónimos van los que se obsesionan con el sexo…¿Tienes problema con eso? Digo…porque huís del tema.- ¿Qué piensas de eso?- Preguntó mientras el humo brotaba por su muy bonita nariz al apurar el cigarrillo y su sonrisa daba paso a una inquietante seriedad, en tanto cambiaba de pierna cruzada.

- No, no tengo bronca con eso, pero al parecer tú sí. ¿Cómo llegaste ahí y que hacen? – Pregunté ya que al parecer eso quería que hiciera.

- Fijate que tuve problemas de codependencia, de eso se desarrollan actitudes obsesivas, entre ellas el sexo. En mi caso, era una obsesión sexual con una persona en específico, no en sí con el acto sexual. – Esto ya lo dijo en un tono, que podía percibirse de más sincero y con menos morbo, para continuar: - Primero te gusta tanto que no te das cuenta que afecta a tu entorno, pero la alarma es cuando te empiezas a lastimar el cuerpo. Por eso una amiga me dijo que debía ir. Fue todo un caso dar con ellos aquí en Guate. Primero te citan en algún lugar publico, te hacen un tes, se aseguran que seas quien dices ser, y si los convences te invitan a sus reuniones, a las que debes llegar discretamente vestido; esto te lo digo ya que a mí me regañaron por llegar con escote. -

- Si, porque podría terminar en orgía.- Dije, intentando quitar un tanto lo serio que se tornaba la casaca.

- Has estado en una orgía? – Preguntó, sonriendo nuevamente.

- Nel, pero hablábamos de los Sexólicos; ¿Qué hacen en sus reuniones? – Pregunté esquivamente, a pesar de mi edad, lo directo de sus preguntas me incomodaban, o realmente estoy simple y llanamente desfasado.

- Es de los grupos de 12 pasos, lo primero es admitir el problema. Una vez adentro cuentas los problemas que te ha traído la obsesión y poco a poco de das cuenta que no eres el único. La verdad ayuda mucho. – Esto lo dijo dándole el último toque al tabaco.

Se incorporó, pisó la colilla, caminó hacía la ventana, vio hacia la calle y propuso:

- ¿Por qué no salimos? El día esta divino y dicen que la 6ª la dejó a todo dar Arzú; vamos al Portalito nos tomamos una Moza yo invito. –

Quizá no hacía bien, pero acepté. Aquel sábado ganaría algo, algo que no tenía hace mucho tiempo.

This history was continuing

**Nombre ficticio (más no el personaje)

Comentarios

  1. Sigo esperando la tercera parte Criticon, ya me dejaste picado XD

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Qué piensas