El Criticón Chapín

El Criticón Chapín

En mí adentro

Vivencias, Recuerdos, Interrogantes y Charadas, con música.

miércoles, 1 de junio de 2011

Cuando no había tanto miedo

Uno de estos días, poco después de editar las noticias matutinas, que se habían referido al asesinato de un ayudante de bus, tiroteos en Villa Nueva y en la zona 18, así como el descuartizamiento de un fiscal y dos mujeres; me dispuse a escuchar la Clásica 106.5. Hugo Vázquez presentaba los éxitos número uno de 1,985 de la revista Billboard.

Después de escuchar música que difícilmente dejará de sonar, llamó mi atención cuando Vázquez describió lo que se logró por We Are the World de Michael Jackson y Lionel Richie. De esa rola ya he hablado, pero ese día me entristeció escucharla, y es que en aquel entonces éramos una juventud Soft, bueno, al menos quienes crecimos en la clase media de la ciudad capital. Recordé las camionetas de 10 len, los ruleteros que cobraban 15 len y 25 si era después de las 9 de la noche. Vino a mi aquel aire a no querer más guerras ajenas y la moda Punk aderezada por la insipiente Perestroika que no era más que un grito de libertad.

Recordé como cierta vez mi chica y yo, junto a tres parejas más, caminamos desde el Obelisco atravesando La Avenida de las Americas, como ha eso de la medianoche, para luego esperar el amanecer en la Plaza Berlin, pudiendo observar la salida del sol teniendo como marco aquel paisaje que solo esta bendita tierra nos puede regalar. Vino a mi memoria aquella salida del Instituto Central Nocturno, que era a la diez menos cuarto, y que hacia que a esa hora iniciáramos la caminata hasta la 18 calle, muchas veces bajo una pertinaz lluvia que solo hizo más entrañable aquellos momentos, todo junto a una hermosa sensación de no tener miedo.

Cierta vez, salía de la “Tukan Discoteque” eran como las nueve de la noche. Esa discoteca quedaba a un costado de la iglesia de La Parroquia en el inicio de la zona 6. Llevaba aquellos overoles de lona Lee que tan de moda estuvieron, mi pelo bajaba más allá de mis hombros y portaba un arete. Íbamos como 7 entre chavos y chavas. A pesar de la pinta, éramos estudiantes y trabajadores. La mayoría estudiábamos de noche y trabajábamos como albañiles o de mensajeros pues a nuestros padres no les alcanzaba el money. Nuestro sueño no era ser un Rock Star como podría presumirse, simplemente vivíamos el momento y si estudiábamos era porque queríamos algo más de la vida. Bueno, de pronto subiendo la Calle Martí, una radio patrulla se detuvo, hicieron sonar un instante la sirena, bajándose los tiras. Todos nosotros nos dimos la vuelta hacia la pared al presumir que nos pasarían “balanza”, pero uno de los azules nos dijo en tono amigable: - No, no hagan eso. ¿A caso son delincuentes? Solo queremos sus identificaciones. - después de ver nuestros papeles nos dijo el otro: - Que les vaya bien. – Cuando conté esto hace poco a un amigo no me lo creyó. Pero esa anécdota refleja el momento que se vivía.

Pero al regresar mi ser al presente me entristecí. La melancolía no fue por mí, sino por la gente de este país, que ahora parece no inmutarse ante la barbarie. Observar como se han acostumbrado a ver el accionar de sicópatas y a vivir con miedo, esto ante la indiferencia de quienes cobran por darnos seguridad y que cínicamente pretenden crear un “Impuesto de Seguridad”. Hoy, a diferencia de aquellos años, pocos se aventuran a pasear bajo la luz de la luna con su chava, o quizá solo salir a un lugar publico para disfrutar de un trago en compañía de los cuates, pues cualquiera que ose estar fuera de su hogar por la noche será acusado por provocar el que lo asalten, los ladrones o los policías, si es que bien le va, pues de encontrarse con mareros o narcotraficantes, lo más seguro será que sus familiares deberán reconocerlo cual rompecabezas en el INACIF.

Los gobernantes debieran saber que no necesitarían de ninguna propaganda si se aplicara la justicia, si aquel que delincuente tuviera la certeza de un castigo; y no como sucede ahora que son premiados con un cuarto y alimentos, mientras torturan a los de primer ingreso para obtener la ya institucionalizada talacha y extorsionar a cualquier ciudadano cuya desgracia sea tener un trabajo honrado.

Mientras el inútil gobierno continué sobornando con limosnas a los necesitados, mientras la prioridad no sea la seguridad y justicia, nada de lo que haga ayudara a las cientos de personas que morirán horriblemente torturadas.

No soy partidario sobre que los tiempos pasados fueron mejores, puesto que cada día la vida nos regala momentos únicos, pero en serio que hace 25 años no se vivía con tanta maldad cínica.

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TV

Ver como “usaron” en Televisa a Rebeca Rubio me resultó asqueante. Hace un par de semanas en una edición de La Jugada, después de presentar una breve rutina de ejercicios, ella levantó de entre las piernas a Mauricio Clark, reportero de espectáculos. Primero sentí indignación, después pena, pues su presentación solo apela al morbo de una hermosa mujer con músculos y semeja más a una presentación de circo. Al final, yo sudando calenturas ajenas y quizá eso era lo pretendido por la chica.

El resumen de la serie de Guatevisión Inesperada Atracción pudiera tener este epitafio: mucho ruido y pocas nueces.

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