El Criticón Chapín

El Criticón Chapín

En mí adentro

Vivencias, Recuerdos, Interrogantes y Charadas, con música.

miércoles, 13 de julio de 2011

Destino o el designio divino: cuando las cosas deben pasar.

A las 5:32 de la mañana del sábado pasado recibí la llamada de mi jefa, “algo grande pasó en el trébol” me dijo y me encargó la nota. Fue primero en Emisoras Unidas en donde un casi desubicado bombero municipal informaba que el mundo de la música estaba de luto pues en una camioneta yacía el cadáver acribillado a balazos de un tal Rodolfo Enrique Facundo Cabral.

Yo iba redactando pero mi mente divagaba, no lo creía. Mi garganta se hizo un nudo, tenía cólera, rabia. Pasado el trago vino a mí una gran vergüenza, no de ser chapín, sino de este desgobierno, de los gobernantes esta tierra que se desangra ante estos mercaderes politiqueros que a cambio de sus limosnas nos ofrecen la sangre de inocentes. Poco a poco empecé a ver que no estaba soñando, Prensa Libre lo publicó primero en un pequeño cintillo, como quien no quiere la cosa, pero poco a poco muchas emisoras empezaron a tocar las coplas de ese gran tipo. Costó que me pasara el estupor, pero me quedó la indignación, y es que hace pocos días le había compartido a una amiga aquel chascarrillo de Los Pendejos que Cabral decía.

La Madre Teresa de Calcuta dijo: “Hemos sido creados para grandes destinos. Sólo tenemos que comprenderlos”.

El domingo pareció amanecer triste, con nubarrones en el horizonte, presagio de un día lluvioso. Como tenía planeado fui al cementerio a dejar flores a mi bebé, él no fue famoso pero igual fue un ser excepcional, y aunque todos los días le hablo, fui a rendir tributo a su cuerpecito que tanto me ayudó. Unos amigos me acompañaron y después de que me dejaran desahogarme nos fuimos a degustar los chicharrones que venden en la 1ª avenida y 24 calle. Hacía casi 15 años que no iba por ahí, todo está igual, incluso lo rico de la trama. El comentario del asunto Cabral era obligado en las mesas de los comensales, las teorías iban de lo sublime a lo ridículo. Una de mis amigas, quien ya ronda los 40 años, confesó no saber quien demonios era Cabral, pero que a partir de su muerte ella había empezado a descubrir su filosofía y estaba impactada positivamente, al punto que ya había empezado a hacerse de su literatura, que de hecho no es mucha pero es substanciosa.

Cuando un ser querido se va es casi una broma de mal gusto el que le digan a uno que “todo pasa con un propósito”, no es que uno sea mal agradecido, sino que el dolor es tan grande que nubla la comprensión. A mi nene yo lo quería más que a nada, pero a raíz de ello he conocido personas extraordinarias y he logrado ayudar a unas cuantas, que de no haber sucedido mi tragedia nunca hubiese conocido. Alguien dijo que Cabral no merecía morir así, por lo que a mis amigos les dije en un momento inspirado: - Cabral decía que era un príncipe pues era hijo de un rey, a mi se me hace que ese rey no quiso que su vástago muriera de manera común, pues de haber muerto por una enfermedad solo nos hubiésemos conmovido quienes le conocíamos, por lo que el rey quiso que fuera de esa forma fortuita (que algunos creen que fue estar en el momento equivocado), pues era tan especial que su muerte serviría para que le conociesen quienes no le conocían, y casi seguro estoy que a más de alguno le cambió la vida.- Orale, como que me había pegado el acompañamiento de los chicharrones. Claro, el aceptar el destino no implica que no te duela. Después de charlar en aquel lugar que era humedecido por aquella pertinaz lluvia, a mis amigos se les ocurrió ir a la plaza de la constitución, en las redes sociales decían que había un concierto en memoria de Cabral.

Nos dirigimos hacía allá cruzando aquellas calles anegadas de agua y desoladas; el ambiente parecía lúgubre, triste, sombrío: como quizá nos sentíamos por los habitantes de está tierra. Al llegar la lluvia no cesaba, pero ahí estaban los chapines emprendedores, si aquellos que por 5 varas te daban un nylon para cubrirte de la lluvia. Pero claro, no solo eso te ofrecían por la ocasión, se vendían cintas blancas o negras para la cabeza con el nombre del trovador, fotos de él, posters, sombreros, CD´s, libros, revistas, Etc. El público era de jóvenes y gente madura, habían parejas que se abrazaban bajo los nylon y señoras ya muy canosas que acompañaban a los cantantes con las palmas. Sobre el escenario estaba Mario Vallar presentando artistas, la primera rola que llamó nuestra atención, sin que nos enteráramos de quien la tocaba fue “No son Gobernantes son Transantes”, excelente rola que hizo que entráramos en ambiente. Creo que lo mejor que escuché fue la puesta en escena de Guerreros del Metal, el sonido fue excelente y el olor a mota no se hizo esperar. Un par de cuques rondaba el lugar pero ni coco ponían al momento sicodélico de la mara. Una frase que se grito con fuerza y al unísono fue: “ya basta de la puta violencia”. Eso encerraba todo lo que aquella masa sentía. Al caer la noche decidimos irnos y dejar aquel conglomerado de gente sintiéndose buena, pues eso es buen negocio, claro eso pensaban los que vendían cerveza.

Al final fue una agradable tarde y aunque parecíamos sanates mojados, fue reconfortante empezar a entender que las cosas pasan por alguna razón…..

2 comentarios:

  1. Aunque yo no creo en figuras religiosas o cosas como la fe, si concuerdo con la idea de que las cosas pasan por algo, es solo que en el momento no resulta claro...

    Sobre lo de Cabral, ya todo esta dicho; es curioso como muchos nos sentimos avergonzados de esto y uno de los principales culpables de la situacion se pasea tan tranquilo y no puede ni conseguir un puto avion para trasladar los restos del gran trovador latino...

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  2. Oscar
    Tranquilo hombre de poca fe...je je
    Saludos.

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