Estereotipos navideños chapines

Cada que termina un año hay cosas que siempre pasan: chupibios, patojos quemados, bolos en su carro hechos &%$ en algún poste, cacos en los cajeros velando a quien retira su aguinaldo, aumento al salario mísero, rojos contra cremas, mara tocando la tortuga por las noches y cancioncitas de temporada. Se quiera o no, la temporada te envuelve, para unos bien para otros mal. Lo cierto es que hay estereotipos muy bien definidos en nuestra Guate.

Está el Grinch Chapín. Este odia la navidad y todo aquello que la representa, la mayor parte de este grupo pertenece a religiones fundamentalistas, aunque claro, hay uno que otro despistado. Este se identifica antes de diciembre, empieza a criticar que se cuenten los días en las radios, esto es insoportable, dice, pero eso dice todos los años. Después critica el desfile navideño, esto pues solo molesta al tráfico, lo raro es que él no vive por ahí. Ya en diciembre pide públicamente el linchamiento de quien queme al diablo pues según él es una práctica cavernícola que debe ser proscrita pues será la responsable de la hecatombe mundial. Después arremete con las luces de los Gutiérrez, contaminación, tráfico, transculturalización; cualquier motivo estará bien. Los más fanáticos gritan haber descubierto el agua azucarada: Jesús no nació el 24. Lo malo es que ese resentimiento lo heredan a los niños; a estos los hacen ignorar las fechas creyendo que entienden, cuando son solo niños y ven como a su alrededor todos los demás niños celebran. Al Grinch Chapín adulto no hay que ponerle mucho coco, si es feliz, que fregados, lo lamentable son las criaturas.

Está el Chapín Consumista. Este cuate es todo lo contrario del Grinch. Es aquel que al escuchar los primeros conteos de los días empieza a sudar helado, es una lata, dice, ya viene y aun debo lo de la pasada. Este cuate es el que llega temprano el día del desfile, haciendo correr a los güiros no importando las horas de la noche que sea. Días después va y compra un diablo de piñata de Q1, 000.00 esto aunque no tenga idea del significado de la fecha. Así también es aquel que con tiempo pide cambiar turno o salir temprano para no perderse las Luces Campero, cosa que hace de principio a fin. Cuando recibe su aguinaldo este ya está dispuesto para los cuetes, regalos, estrenos y algún capricho tecnológico. A este cuate se lo lleva la chingada en enero.

El Chapín mula. Este es el típico infaltable a todo chupibio que se le cruce. Una buena parte del aguinaldo ya lo tiene presupuestado en cheves. Es el que aprovecha el 7 de diciembre para quemar todo lo que no le sirva y aquel que el día de las Luces Campero detiene su carro para ver, esto valiéndole madre el que ocasione congestionamiento. El 24 ni cuenta se da de la medianoche y chupa hasta el 26; el tipo es aparte de todo clavero, y cada que chupa hay bronca y hace llorar a más de algún familiar. Quizá la familia de este engendro es la que más desea que no llegue la temporada navideña.

En un capitulo de Los Simpsom, Liza no quiere celebrar la navidad y Richard Gere le enseña que aunque se profese otra creencia, las personas pueden aprender a disfrutar de las celebraciones de otras religiones, pues eso le hace bien al espíritu. En otro capitulo Homero no recibe su aguinaldo y va a las carreras de perros, esto pretendiendo salvar la navidad con una apuesta; no lo hace y pierde todo. Al final le regalan al chucho perdedor y este hace que en la navidad haya unión familiar a su alrededor. Comparar esta comedia caricaturesca con lo que sucede en esta temporada es tarea individual.

Comentarios

  1. Hay de todo en la viña del Señor...
    particularmente reconozco que tengo ciertos rasgos de "Grinch", sin que eso me impida gozar plenamente de la celebración de cumpleaños de Jesús. Dios le bendiga mi estimado, desde ya le envío un fuerte abrazo navideño y mis mas sinceros deseos porque haya paz y felicidad en todas sus actividades.

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  2. Edyson un gusto saber que lee este extraño blog. Saludos y muy, pero muy Feliz Navidad.

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