El Güicho, el diputado más nocivo

Algunos empleados del monopolio televisivo de Alba Visión se comportan como empleados del estado, de seguro hay honrosas excepciones, pero los que más despuntan son los lamebotas…aló Agustín…..De ese marco de familiares, culebras, testaferros, y cuanto energúmeno sin valores de “La Televisión Guatemalteca” surge el flamante cuñado del Padrino de la política chapina.


Después de ser el manipulador por excelencia designado por El Padrino en sus medios, el campechano Güicho incursiona en la política como pago del gobierno del FRG a las transas televisivas, como Ministro de Comunicaciones solo se recuerda aquella entrevista que describe su intelecto: Señor Ministro, cual es la deuda? El Güicho: Un montón. De aquella designación, a saber por que acuerdos tenebrosos, surge la afinidad entre los chicos lamebotas del monopolio con la causa Portillista. Ver las tendenciosas “informaciones” del caso de la extradición del ex presidente es la prueba.

Pero el Güicho después de ser ministro, azuzado por sus propios lamebotas y el apoyo de su querido cuñadín aspiró a alcalde, no paso nada. Después se plegó a otro cuate del pollo ronco, el Mario Estrada, y gracias al apoyo que dio el pollo a la ruedita el Güicho llegó a una curul. El apoyo al pollo no es más que el peso de los medios del mexicano dueño de los canales de tv.

De los medios más peligrosos de manipulación mediática que posee el mexicanito, Radio Sonora es la más activa, por su penetración al interior del país. Desde ahí el Agustín manipula la información y hasta se da el lujo de caricaturalizar a los indígenas, atacando descaradamente a los medios escritos cada que puede, así como transmitiendo noticias entupidas como que “los periódicos desaparecerán”.

Pero volviendo al diputado, el Güicho, mantiene una campaña proselitista desde la Sonora en su “gustado segmento De Frente Al País”. Desde ahí lanza su veneno populista, azuzando la lucha de clases pues para él el “neoliberalismo” es el culpable de todo ya que los empresarios son seres malvados, mientras que los periodistas que critican a los políticos, en especial a los diputados, son vendidos e injustos.

El autóctono politiquero hace gala de ignorancia, pues no tiene idea de lo que es llegar a ocupar un puesto de trabajo por meritos propios, por lo que vocifera en contra de todo lo que huela a negocios o capitalismo. Lógico, lo de él son palancas, veneno, retórica, chaquetería y resentimiento. Habla de los empresarios malvados que hacen trampa, pero no dice que es él mismo producto del empresario más trancero de Guatemala. Descalifica a periodistas y medios escritos, cuando los medios de donde procede han sido los más descarados manipuladores de las noticias, para muestra, solo el caso Rosenberg.

El comunismo está demostrado ES UN FRACASO. El capitalismo es un sistema que permanece, no por perfecto, sino por ser el más cercano a la justicia, aunque en muchas oportunidades es realmente injusto, cosas del sistema, cosas del ser humano imperfecto. La evolución más evidente de las sociedades se da en un sistema que ofrezca más libertad, guste o no. Las cosas que salen mal son debido a los defectos humanos, como la codicia, la corrupción y el egoísmo; pero a pesar de esto, nadie tiene derecho a obligar a nadie a ser o actuar de determinada manera. 

Lo anterior no quiere decir que no haya empresarios explotadores, claro que los hay, incluso ladrones, pero de eso a decir que todos son iguales hay una distancia, pues sería como admitir que todos los pobres somos ladrones.

Lo lamentable es que personajes deplorables como este tengan la capacidad de contaminar con su verborrea, en especial a las masas sin escolaridad y a los perezosos intelectuales. Es aquí en donde entra la responsabilidad de gobernantes como Pérez Molina, que debe tratar de no actuar como rey en decisiones que afectan a conglomerados grandes, pues de él se esperaba intransigencia pero con la delincuencia. Este gobierno tiene la responsabilidad de no hacer tan mal las cosas, que su legado sea la ascensión de un populista, apellídese Baldizon o Torres, pues esto no sería producto de la mala decisión de un pueblo sino del estupido actuar de un gobierno saliente, y en ello colabora el susodicho diputado que habla de orejas no más por burro.

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