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Fut, un triste recuerdo de emoción chapina


No sé cuanta memoria tengo de aquellos días. Todo comenzó con un Norceca Juvenil realizado en el Estadio Mateo Flores a inicios de los años ochenta. Mis amigos del mercado me llevaron a “palos”, bueno, eso me dijeron. La localidad quedaba fuera de la instalación deportiva, y requería de habilidad pues debía escalarse un árbol para desde ahí observar media cancha y tener la suerte de que ahí se observara un gol. Fue lindo ver aquel césped verde, y los reflectores iluminando como nunca había visto, me emocioné, jugaba la selección contra los Estados Unidos, el resultado fue empate. Aun recuerdo que todos maltrataban a un jugador llamado Hugo, no recuerdo el apellido, pero este era guatemalteco y jugaba para los del Tío Sam.

A partir de entonces empecé a ser asiduo cliente de aquellos árboles, hasta que un día alguien me dijo que la entrada contaba Q.0.75 centavos en general, y que no sabía que yo hacia ahí pues los menores no pagaban. Entonces empecé a pedir favor para que los señores me agarraran de la mano y me metieran al estadio. Cuando iba de noche al estadio era fantástico, vivía en la zona 4, salía y me comía un Chevere, esto en compañía de una radio en donde comentaba don Federico Guillermo Silva o Pepe Longo, esto con acento chapín y sin endiosar a los futbolistas, como lamentablemente hoy hacen la mayoría de ineptos comentaristas.

De escuchar a los actuales engendros del periodismo deportivo, un día llegué a pensar que tenían razón. Cuando se decía que antes había mejores futbolistas, rápido replicaban que jamás se consiguió nada importante, uno retrocedía mentalmente y admitía la verdad. Pero hoy que ya casi ni veo fut, me doy cuenta que es mentira. Algunos países han avanzado, por ejemplo Panamá, pero no es cierto que todos lo hayan hecho, como Nicaragua o Belice, simplemente estamos ante la más calamitosa y decepcionante generación de futbolistas chapines, no es el entrenador, es la materia prima.

Construyeron un muro alto alrededor del estadio para que nadie vea siquiera media cancha, los niños ahora pagan.  Ya ha pasado tiempo, si, como con aquel 15 a 0 que los cremas recetaron a un equipo nicaragüense,  o cuando después de un partido entre Boca Juniors y los Cremas, los argentinos quisieron llevarse a Byron Pérez, pero el cacique crema de entonces no lo dejó marcharse, acabando quizá con una carrera que pienso hubiese sido fenomenal. Y es que Byron era un jugadorazo, recuerdo como cuando agarraba la pelota por la izquierda la afición se paraba pues sus driblin eran fantásticos,. Cierta vez, un amigo que en paz descanse, me dijo que solo por ver jugadas del Byron valía la pena llegar al estadio. Pero no era solo él, tuve la dicha de ver al Conejo Sánchez (un fabuloso 10), Allan Wellman (un libero impresionante), Pérez Monge (volante defensivo que se desdoblaba al ataque), Adán Paniagua, Rubén Paredes (goleador nato cobanero), Mincho Monteroso, la Brujita Méndez, Felix MacDonald, La Chana Fernández (tiraba las faltas como el brasileño Roberto Carlos), Edgar Bolaños, Etc. En aquellos días, se dice, afectó mucho la vida nocturna y los excesos de esta en los jugadores, incluso se llamaba Liga de No Aficionados, pero muchos lo eran.

La siguiente generación de futbolistas fue casi igual, quizá un poco menos deslumbrante en la cancha, pero el Pescado, Plata y compañía tuvieron la única verdadera oportunidad de ir a un mundial, era el momento, junto a Cordero hubiesen hecho historia, pero se atravesó la tragedia de 83 victimas de un asesinato que nadie pagó, a excepción del fut bol chapín que jugo lejos de casa.

Creo que el desastre comenzó cuando Roberto Arzú infló los salarios de jugadores mediocres, iniciando a la vez la traída de jugadores ticos de segunda clase, pues los de primera por mulas si venían. Después esta esa fauna de comentaristas sin identidad, a quienes jamás se les ocurrió ser originales, por lo que calcando acentos, modismos y frases extrajeras embobaron a los nuevos aficionados, recibiendo prebendas de dirigentes. Claro que hay honrosas excepciones, pero son las menos.

La clasificación al mundial de menores será esgrimida, hay razón, es otra justa excepción, pero el haber perdido la camada es irrefutable culpa dirigencia. Hoy supe que no sé que dirigente cambió un entrenador después de una fecha, que reciclan los malos entrenadores como si no existieran en el medio, nadie apuesta a hacer cosas diferentes, el futbol agoniza ante la mirada impávida de los ya muy pocos aficionados, y es que hay cosas más importantes que ver perdedores idolatrados por seudoperiodistas, los más dañinos: muchos del monopolio mexicano.

Al final, vendrán aquellos que dicen que hay que querer lo nacional pues si no, no se es guatemalteco, pero lo cierto es que la escoria es escoria aquí y en China.

Atrás quedaron aquellas lagrimas por perder un partido por la mínima diferencia o un empate, la emoción de ver un jugadorazo dejar parados a los extranjeros. La verdad aquellos celebres jugadores nunca ganaron un gran titulo, no fueron a ningún mundial, pero me emocionaban al limite, y jamás de los jamases me dieron vergüenza.


Comentarios

  1. Muy cierto paisano como olvidar esos tiempos yo soy de San Marcos y aunque muy pocos eran los partidos televisados pero la radio era quien mas informaba con buenos narradores y comentarista como Pepe Mansilla, Macó Monzón, Pachique, Rene Funes, el FIFA Alvares periodista que no se vendían. Y que jugadorazos los que ha mencionado y hoy en día traen jugadores de tercera clase y bien pagados que no dejan escuela. Deberían de hacer una limpieza total en el fútbol guatemalteco empezando con los dirigentes. Aunque sancionen al fútbol por 2 años pero volver a empezar con algo nuevo y fructifero

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