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Verdades y Vergüenzas


¿Cuantas veces habremos mentido en esta vida? Yo en lo personal no podría contar tantas, pero si se redujeran a un espacio tiempo, diría que quizá 4 veces por semana, mi última estadística. Y es que hablo de todo, por ejemplo: - Hola, perdona estaba lejos del teléfono.- Cuando quizá veía un video en alguna red. Pero las estadísticas pueden separarse por magnitud, cuan grande es el efecto de una mentira, así como por la premeditación, espontaneidad, por piedad, maldad, perversidad o por salvar el pellejo.

Hay mentiras de mentiras, las pesadas, esas que se convierten en tesis. Miente, miente hasta que la mentira parezca verdad: muchos lo creen, lo viven, lo aplican y hasta hacen de ellas religión. Y uno se molesta, no porque sea santo, sino porque uno no sería capaz de hacer de la mentira un modo de vida.

Todo tiene un inicio, cuando aprendemos a leer: -Y fueron felices para siempre.- Pienso que quizá al final, la mentira o verdad de cada quien será regida por la escala de los valores personales, hay quienes los viven a tope, quienes escogen los momentos adecuados para hacerlos valer y quienes les vale madre.

E mentir es un deporte universal hay novatos, olímpicos y profesionales. La gracia esta en ser lo más autentico posible, cuidar la forma para cuando se sepa el fondo, no hayan sorpresas pues se intuía evidentemente. Admitir que mentimos ofendería a muchos, esos que mienten solo con negarlo.

Esto lo escribo por el puritanismo o los odiosos que pululan en las redes. Por una parte están aquellos que solo mensajitos cristianos son, de ellos ya es propio una jerga, son predecibles sus respuestas, sus gustos y sus amigos; tristemente la mayoría son espejismos, sus vidas las llenan de imagen y no de obra, siendo los peores aquellos que critican creencias de otros y en la primera corrompen sus principios por limosnas de poder o placer. No dudaría que más de algún prospecto de santo habrá en quienes pretenden esa imagen, aunque yo en lo personal conozco varias personas espirituales y estas ni se interesan en hacer saber lo que hacen a nadie.

Los odiosos son aquellos que dicen sandeces, critican todo, ofenden y aseguran que si alguien los quiere los va a querer así pues ellos no cambiaran; al rato dicen que se sienten solos, que es triste ser incomprendido. Estos debieran comenzar por tratar de comprender la civilización, descubrir el sentido común.

Sería súper que todos intentáramos ser en lo virtual lo que somos en la realidad, lo más honesto que pudiésemos, esto evitaría que decepcionemos a muchos. Cuando se le preguntó como tener éxito en Facebook a Mark Zuckerberg este dijo que sería el ser autentico. Claro, hay que tener pautas de seguridad, adornarnos de vez en cuando, pero ante todo no ser quienes no somos o exagerar en nuestros defectos, y jamás avergonzarnos de nosotros.

Vergüenza me daría si fuese un pastor de esos que visten como millonarios y ayudan como mendigos, si fuese de esos políticos que hablan de pobres para vivir como ricos, de esos que ponen mensajes bíblicos en las redes y odian maldiciendo, de los que dicen te amo y a la primera se acostarían con cualquiera que les guste, de los que se ufanan de ropa de marca y olvidan de sus ancianos padres, de los que no dicen palabras soeces pero lastiman condenando, si discriminara, si me sintiera superior, si fuera como el del de la tienda que dice que no me debe vuelto y si fuera como el que teniendo tan poco no es capaz de regalar una sonrisa o una buena compañía.


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En corto

Estuardo Zapeta escribe para jactarse de su estatus, luego echa peste sobre las creencias de otros y seguramente se ríe de aquellos que responden ofendidos. Leerlo o escribirle es perder el tiempo.

A saber si fue cierto lo de Maritza Ruiz, ya no hubo bulla.

Mackay en la radio a ver si aguanta la inquisición de las marcas, o quizá piense: pisto en mano…


Gracias a quienes me escribieron durante esta pausa.

Comentarios

  1. Niky
    Ya era hora pero m gusta más cuando relata vivencias, las espero

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  2. En hora buena por el regreso señor "don criticón" ya hacia falta leer el blog, ahora bien lo que pasa con Mackay es lo común en el país, cuando la competencia ve que le pizan los talones, lo mas fácil es rajarlos y no poner a trabajar los sesos para competir como Dios manda y por otro lado la falta de lealtad en las personas o la necesidad de dinero...

    Por cierto imagino que contento por el atlético.

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  3. Gracias anónimo. Haaa y si q si con el Atletí, ojala saquen el engreído Mouriño.

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