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Un mundo ideal

Hablar o escribir en desacuerdo con la masa es muy complicado, peor aun si esto lleva el ingrediente de religión o nacionalismo. La mayoría prefiere seguir la gran corriente, sería grave no encajar, y muchos otros prefieren no pensar…que hueva.

Hace un tiempo guardé la portada de Prensa Libre que ilustra esta entrada, me pareció surrealista todo su contenido. ¿Cómo diablos un país puede ignorar la realidad? El nacionalismo ciega, y aunque es muy bueno leer notas positivas, no habría que sobredimensionar. 

Todos gustan quieren de ser alguien, quizá de ser “buenos” no es que lo sintamos, es que nos lo enseñaron. De eso se aprovechan hoy las marcas, las empresas que mediante los estudiosos de marketing direccionan a los seguidores de la masa, para ellos solo importa el cliente: el consumo.

A veces es terrible ver la realidad, en nuestro país aceptamos a un actor para presidente, quizá sabíamos lo que sucedería, pero lo quisimos a cambio de no tener a un ególatra mafioso o a una tal Cruella De Vil. Al final el “actor” supo esconder a su séquito y hoy es su bufón.

Regreso a estas páginas en medio de esta ola de supuestos “importantes twitteros o facebukeros”, de los cuales un 80% son nenes y el otro 15% son empleados de “y” o “x “propósito, político o marca. ¡Claro que hay que comer! Afortunadamente yo no vivo de esto, escribir es mi pasión y quizá una de las pocas cosas que hago independiente, no económicamente sino corporal.

Por momentos es bueno abstraerse y ver las cosas con un cacho de humor. Acá una foto que me divirtió, cuando la vi pensé: Orale!! El poder tras el trono no necesariamente es malo…podría ser calenturiento!!




Saludos desde mi trinchera

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