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La caricatura ideológica

Foto Héctor Contreras de Prensa Libre

El opio de las masas

Este no es un ataque o una defensa de la actual Ministra de Salud Lucrecia Hernández Mack, es una particular opinión.

Estando inmerso en un trabajo que se realizaría a nivel social, fui invitado por un colega a conocer a alguien relacionado con los Derechos Humanos en Guatemala. Llegamos a un restaurante de comida rápida, lo escogimos por lo céntrico; yo pedí una mi hamburguesa y un café, mi combinación cholera de tradición. De pronto llegó el susodicho, un hombre de mediana edad, quizá 40, ataviado con una camisa desteñida celeste de cuello con mangas arremangadas, un pantalón de tela negro y en sus hombros un morral de estilo típico que cruzaba al otro costado de sus caderas.

Sí...no pude sino tener un prejuicio, pues si la ecuación no fallara, yo debería haberlo intuido, pues hasta aquel momento no tenía un estereotipo a esperar, pero al llegar y me lo impuso. Tanto se habla de no juzgar por las apariencias, pero ¿Y si alguien quiere precisamente ser reconocido por esa representación?

Sería ignorancia política el que un chapín no conozca quien fue Mirna Mack, el motivo por el que conocemos a Helen y Lucrecia. En otro extremo, y aunque las comparaciones son odiosas, es como la fama de Roberto Arzú, lo conocemos por Mono de Oro. Tan opuestos de pensamiento, pero hay algo en común, los dos junior tuvieron la suerte de nacer en familias que tenían dinero, circunstancia que les dio la oportunidad de estudio y poder.
Algunos llevan al extremo el personaje 
Quien no conoce al amigo izquierdista de secundaria, si, el mariguano, bueno eso decían, pero no solo ellos lo eran o lo son, pregúntele a Giordano. Hay quienes sienten la linda misión de ayudar, esa  vocación por defender a los más vulnerables, algunos se enfundan en estereotipos pero verdaderamente sienten el personaje, los hay. Y están los que no necesitan del cliché, conozco un gran amigo; de corbata de lunes a viernes está a la orden de un jefe tirano, pero los fines de semana lo he acompañado a lugares deprimentes a llevar ayuda a familias en extrema pobreza.

El personaje del intelectual de izquierda está bien aprendido y su fetiche predilecto es el morralito, algo ha de tener que hace que muchos sientan empatía, como los seguidores de Cash Luna viéndolo llorar. Los politiqueros lo saben, TODOS lo usan cuando de ser populista se trata.

Fotografía del Facebook de Lucrecia Mack
El morral o a veces mochila de Lucrecia tiene, en su caso, una connotación familiar y quizá de homenaje. No sé cuan verdaderas son las convicciones de la Ministra, y aunque hay razones para apoyarla, también hay para criticarla, cosa que no debiese ser extraordinaria, esto si se realiza basados en hechos razonables de la administración pública (justificar la muerte de un infante, no señalar directamente a los culpables de la donación de medicina caduca, Etc.), alejados de prejuicios que no le hacen bien a nadie (ser twittera, izquierdista, tomarse selfies, Etc.); la fiscalización es lo que ha hecho que la ciudadanía se empodere. Ahora lo de la interpelación parece un circo, del que algún día se sabrá, quienes se beneficiaron, y a más de alguno sorprenderá. 

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